CREASY
Ocho de la mañana. Riiing!!! Suena el despertador. La luz clara del sol confirma con un guiño a Paula que es hora de levantarse. Sin ganas de ponerse en marcha, se hace la remolona. Coloca su cabeza bajo la almohada y piensa en por qué no será sábado. A sus pies, Creasy, responde igual que su compañera de sueños, acurrucándose como puede entre la colcha que, poco a poco, ha ido conquistando en la noche. No está claro quién tiene más sueño de los dos. Al cabo de cinco minutos, Paula toma fuerza y se incorpora. ¡Es hora de ir al colegio!, grita en alto para motivarse. Antes de levantarse, decide regalarle unas caricias a Creasy, que las acepta encantado. Sus suspiros de comodidad lo demuestran. Parece mentira que haya pasado ya tanto tiempo, piensa Paula recordando el día que se encontró con el que sería, desde entonces, su mejor amigo. Dominada todavía un poco por el sueño, comienza a recordar cómo ese pequeño peludo llegó a su vida:
Aquel verano, Paula y su hermano Miguel, fueron de vacaciones, como siempre, a un pequeño pueblo costero del sur. Pero ese año era especial pues, durante unos días, les acompañaría su amigo Adrián. Para ellos no había mejor divertimento que estar todo el día buscando conchas y restos que el mar les ofrecía entre volteretas, que ola a ola les hacían dar.
Una tarde, cuando el sol ya se mostraba tímido sobre la arena, Paula, Miguel y Adrián, decidieron cambiar su rutina y animarse a explorar las dunas que estaban al final de la larga playa. Cada día se quedaban mirándolas en silencio, como si escondiesen algún tesoro perdido, y aunque no lo llegasen a expresar con palabras, todos sabían que no se marcharían de allí sin comprobar si aquellas arenas albergaban realmente algún secreto. En efecto, ese día era el perfecto para hacer una excursión: los padres de Miguel y Paula recibían a unos amigos a los que veían cada verano, y a sus hijos, Nacho y Rodrigo.
Y así, con la emoción que se tiene cuando se emprende una nueva aventura, los 5 amigos corrieron hacia las enigmáticas dunas en busca de ese posible tesoro. Aunque parecían estar cerca, tardaron más de lo que pensaban, sobre todo porque Nacho y Miguel, que hacían buenas migas, se demoraban recolectando todas las conchas que encontraban en su camino… Pero por fin habían llegado. Realmente se trataba de un paraje precioso. Los amigos andaban de lado a lado inquietos, como quien observa por primera vez un gran regalo, mirando con detenimiento e ilusión todas sus partes. Desde donde estaban, podían apreciar las siluetas de sus padres, que se relajaban charlando cerca del mar. Aquello les otorgaba más seguridad, aunque en su interior pensasen que se encontraban en una isla lejana y perdida. Investigaron cada recoveco de aquel lugar bañado en oro; ese era el efecto que ejercía el sol sobre la arena fina. Cada uno debía examinar un área determinada, Rodrigo había sido el encargado de distribuirlas.
- ¡¡Mirad!! ¡Algo se mueve allí!- gritó Adrián con acento aventurero y señalando al horizonte.
Los cinco amigos corrieron de inmediato y sin pensarlo dos veces hacia el lugar indicado, pero nada, quizás la imaginación les había jugado una mala pasada. Al final, cuando ya estaba oscureciendo, decidieron regresar. Según se disponían a volver, la desilusión cubría sus rostros, pues lo que parecía iba a ser un gran descubrimiento, no había sido más que un paseo por el mar.
Nacho y Rodrigo fueron los primeros en decidirse, seguidos de Miguel, que iba más lento debido al peso que soportaban sus bolsillos. Paula, se regaló un minuto más en aquellas dunas. Sentada frente a ellas, y mirando a la Luna , que ya estaba presente, aunque en un segundo plano con respecto al sol, creyó ver algo que de nuevo se movía en la arena. Indecisa entre salir corriendo o acercarse, decidió que ni lo uno ni lo otro y se levantó, fingiendo que nada pasaba, para alcanzar a sus compañeros, no sin dejar de echar, de vez en cuando, una mirada de reojo a sus espaldas por si acaso.
Cuál fue su sorpresa al comprobar que aquel bultito entre las dunas, misterioso y aún borroso por la distancia y la oscuridad, les iba siguiendo a ella y a sus amigos. La pandilla se armó de valor y se ocultó tras una gran duna, esperando sorprender a aquel espía playero y nocturno. Continuaban en tensión y agazapados, escuchando las pisadas en la arena que se acercaban, cuando se hizo el silencio. Levantaron la vista del suelo y descubrieron a su lado a un perrito de gesto afable y grandes orejas que les miraba ilusionado, no sólo agitando el rabo, sino todo el cuerpo. Paula se adelantó, aquello no parecía el encuentro entre dos desconocidos:
- Hola, amigo- le saludó, y él contestó llenándola en seguida de lametazos y caricias. Paula supo en aquel momento que ese pequeño ser formaría, a partir de entonces, parte de su vida.
Ya se veía más oscuridad que luz y escucharon a lo lejos las voces de sus padres que les llamaban. Regresaban todos contentos y emocionados. No habían descubierto ningún baúl lleno de oro y joyas, pero habían conseguido el mayor tesoro que puede tener un niño: un amigo fiel que le querrá durante toda su vida.
Se notaba que, aunque necesitaba un baño y un buen cepillado, Creasy iba a ser el mejor perro del mundo. Antes de regresar a casa, fueron al veterinario y se aseguraron de que aquel perrito no tenía dueño. Paula se comprometió muy en serio a cuidarlo adecuadamente: paseos diarios, limpieza, etc… Pero lo que determinó que Creasy pudiese quedarse definitivamente en la familia, fue la intermediación del abuelo Santiago, que aseguró que le cuidaría siempre que lo necesitasen y, además, fue quien le bautizó con ese nombre tan particular.
Y así volvieron todos a casa. Contentos de tener a uno más en la familia.
Ya no se podía esperar más. Paula se levantó y se preparó para ir aquel día al colegio. Creasy siguió un poco más en la cama guardándole sus sueños. Ya en clase se encontró con su amiga Eva, a quien todavía no habían podido quitar de la cabeza aquella disparatada idea sobre el robo del diente.

Nos seguis con la intriga del dientee.!! Jaja la segunda parte también me ha gustado un besito...
ResponderEliminarMuchas gracias. Ya estamos preparando el tercer capítulo, y te adelantamos que no debes perdértelo. ¿Te imaginas por qué?
ResponderEliminarBiennnnnnnnnnnnnnnnnn. El abuelo Santiago lo cuidará siempre!!!!.
ResponderEliminarBuen capítulo chicos, me ha gustado. Pero claro somos impacientes y queremos el tercero ya!!!! y dibujos, más dibujos de niños con bolsillos llenos de caracolas y perritos entre las dunas. Besos para los tres.
No entiendo que ha pasado, Nacho era ya seguidor del blog y de repente no aparece!!!, cosas de tío Nacho, debe de ser su próximo 22'5 cumpleaños que le tiene un poco descolocado.
ResponderEliminarEstá claro que el misterio se apodera del Blog. ¿Estarán realacionadas la perdida del diente con la desaparición de Nacho como seguidor?
ResponderEliminarEl siguiente dibujo ya está listo, estamos deseando poder compartirlo.
Me está gustando mucho, chicos, os animo a sueguir con la misma ilusión y entusiasmo. Se nota que está escrito con ternura y que encandila a quien lo lee
ResponderEliminarYo voto por el robo
ResponderEliminarGracias a todos por vuestros comentarios, entre todos estamos consiguiendo darle forma a la historia.
ResponderEliminarA ver qué pasa con el título...
Mi perrito!!!!!!!!!! que bonito!!!!.
ResponderEliminarEstá solito entre las dunas; menos mal que a lo lejos veo a la cuadrilla que viene a rescatarlo!!!!.
Me gusta. Un besito para los tres.
Creasy está muy triste, rápido chicos a rescatarlo!!!!
Hola srubiomartin, sí, hemos cambiado un poco la línea de los dibujos, pues no acabábamos de sentirnos del todo cómodos con el anterior. También podéis ver el del capítulo 1 modificado si queréis. Esperemos os gusten, de todos modos, como siempre, vuestra opinión es fundamental! Un abrazo a todos!
ResponderEliminarQuerida Coco y querido Yernaco.
ResponderEliminarLos dibujos me gustan, creo que si van dirigidos a niños cuanto más sencillos mejor pero por esa misma razón deberían ser más coloridos. Es posible que al escanearlos pierdan calidad o también que, siempre desde mi punto de vista, no se estén utilizado los materiales adecuados. La opinión más válida sería la de un niño y Coco puede leérselo a los suyos y enseñarle los dibujos. Ya sabéis que me gustán la historia y las ilustraciones. Besos a los tres.
Gracias srubiomartin, vuestros comentarios nos ayudan mucho. La verdad es que nosotros nos sentimos más cómodos con estos nuevos dibujos, los hemos mostrado a algunos peques y parece que, aunque está la cosa igualada, quizás se prefieren en genenral estos últimos que hemos colgado. Estamos leyendo los cuentos a los chicos en las clases y parece que les gustan. De todos modos, seguiremos probando cosas nuevas. Un abrazo fuerte!
ResponderEliminarChicos que dibujos..!! Jajaj un besito a todos.
ResponderEliminar¡ABUELO SANTI! Jajajaj